lunes, 15 de enero de 2018

Las palabras de Ana




Le pedí a Ana que escribiera una de las intros de mi segundo libro "tópicos no", todavía en fase de pre-producción. Su escrito ha sido balsámico, me ha llegado al alma, me ha dado energía, así que he decidido presentarlo en primicia, espero que os guste. El libro tendrá dos intros, la de Ana y la de Diana Martínez. Creo que ha exagerado, que se ha pasado, pero me hace mucha ilusión.



No importa que no te leas este prólogo. Porque en el fondo, no importa demasiado lo que quiero contar. Lo que importa es que pasó. Y que sigue pasando. Con prólogo o sin él. Y eso sí importa.

Yo tenía 18 años, era una niña en una universidad de comunicación recién estrenada. Pero no sólo eran nuevas las mesas y las sillas. Para mí era aún más nuevo el mundo de la publicidad. Yo siempre había querido ser psicóloga, pero el destino me había colocado allí. Así que miraba todo lo que sucedía a mi alrededor con un asombro que poco a poco se iría convirtiendo en entusiasmo.

En mi segundo año de carrera, tuve la fortuna de tener a Richard como profe. Sólo verle pensé que era el tipo de persona que soltaba poesía la boca, incluso cuando te saludaba. A veces trataba de regañarnos, pero en el fondo, sabías que se aguantaba la risa por debajo del bigote.

Y entonces sucedió. Empezó a explicarnos lo que era la publicidad. La de verdad. La que te agarra el corazón y te quita el aliento. Pero eso no era todo. Nos enseñó algo que no enseñan en los libros. Y se llama curiosidad, pasión y actitud.

Nos decía que cada semana teníamos que leer un libro, ver una peli, ir a una exposición y escuchar una canción nueva. Porque si no tenías cosas que contar, no podías crear nada nuevo.

Nos decía que teníamos que escribir. Lo que fuera, pero escribirlo. A partir de ese momento, llevar una libreta en el bolso se convirtió en casi tan imprescindible como llevar las llaves de casa. Escribía cada mañana, como terapia, como placer. Y así acumulé un buen montón de libretas que guardan instantes absurdos. Lamentablemente, los chupetes, los pañales y los playmobils le robaron el lugar a mis libretas. Pero al menos siempre llevo un lápiz encima. Porque una servilleta de papel también sirve para escribir.

Richard también nos enseñó a observar lo que pasaba a nuestro alrededor. A disfrutar mirando. La universidad estaba en el Raval de Barcelona, que para mi, era como estar en un mundo aparte. Y muchos días, salíamos a la calle y nos sentábamos a mirar. Nada más. Imaginábamos la vida de las personas que nos cruzábamos. Observábamos la ropa que colgaba de los balcones inventándonos la historia de cada vestido. Admirábamos las paredes agrietadas, descifrábamos los graffittis. Tratábamos de entender la vida.

También nos obligó a informarnos. Y aunque en el autobús a las 7:30 de la mañana hubiera preferido dormir un rato más, entendí que era mejor leer el periódico (formato papel!) de cabo a rabo. Porque estar informado te permite tener opinión, y tener opinión te da un punto de vista. Y hoy en día si no tienes un punto de vista, no eres nadie.

Mientras nos ponía una y otra vez anuncios como “Libre” de Amena u “Open Up” de Nescafé, Richard nos repetía mantras: vive sin miedo, intenta hacerlo lo mejor posible, persigue tus sueños, la mejor droga es la propia vida, nunca dejes de aprender, ponle humor, no intentes gustar a todo el mundo, reconoce tus errores… Y eso, poco a poco, se iba instalando en tu cerebro.

Así que ahora, cuando me preguntan, “¿qué aprendiste en la facultad?”, siempre contesto: una manera de entender la vida.
Aún hoy me pregunto si me hubiera dedicado a la creatividad si no hubiera hecho aquel seminario con Richard.
No se puede estar segura, pero algo me dice que las cosas hubieran sido diferentes.

Así que, por favor Richard, nunca dejes de hacerlo. Sigue contagiando esa pasión a los chicos que suben. Sigue explicando todo lo que no pone en los libros.

Porque la publicidad necesita más gente como tú. Y el mundo también.


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Gracias.

Ana Brosa, Directora Creativa de Mc Cann Erickson.

martes, 19 de diciembre de 2017

Estar o no estar.





Cuando las cosas te van bien, cuando el viento sopla a favor y existen motivos para celebrar, aparece a tu alrededor un gran número de personas dispuestas a compartir ese buen rollo y ese buen feeling.

En cambio, cuando algo se tuerce, cuando algo inesperado invade tu vida y las cosas se ponen difíciles, se produce una selección natural y puedes contar con los dedos de una mano tu lista de incondicionales.

Unos/as desaparecen para no molestar, otros/as porque no saben qué hacer ni qué decir, algunos/as practican el noble arte de hacer ver que no pasa nada y muchos/as se apuntan a la frase, dejemos pasar el tiempo, que siempre pone las cosas en su sitio.

Cada uno es como es. En mi caso, necesito el contacto físico, estar, aunque no me encuentre bien, con las personas  que quiero. Valoro los abrazos, los besos, los buenos deseos. Valoro que me dediques tiempo, palabras bonitas, conversaciones, comentarios, algo de ti que tanto aprecio. Valoro que me lleves a sitios aún sin sentirme ni mucho menos al 100%. Valoro que me sorprendas. Necesito explicar lo que me pasa cada día de la semana. Necesito que me escuches.

Cuando un amigo o amiga lo han pasado mal, siempre he intentado darlo todo, sin regatear esfuerzos.

La ausencia de mails, whatsapp, llamadas o reuniones de muchas personas a las que consideraba amigas me ha decepcionado.

Estar cuando todo funciona es fácil, cómodo y agradable.

Estar en los momentos difíciles supone casi un graduado en amistad de verdad.

No creo que el silencio sea la solución cuando un/a amigo/a pasa por un mal momento.

Muchas gracias por estar a los que habéis estado.

Vuestro aliento, vuestro cariño y vuestra presencia me ha dado muchísimo.






jueves, 26 de octubre de 2017

Querido Carlos.







Durante más de 20 años nos hemos cambiado juntos en el vestuario de nuestro equipo de fútbol. He tenido la suerte de conversar contigo de muchos temas, de la vida, los políticos, del Barça, el Madrid o el París Sant Germain. Nos lo hemos pasado muy bien, antes, durante y después de los partidos, de hecho, el resultado siempre fue lo de menos, aunque tú me criticaras que contase los goles que marcaba.

También era un clásico tu comentario: "ja t'has dutxat ? qué ràpid"

Ha sido un placer y un privilegio compartir los lunes y los jueves con una persona tan persona, tan amable, elegante, divertida, cínica, nada conflictiva, calmada, educada, respetuosa, gran padre y gran amigo.

He sido muy afortunado por sonreír contigo y captar la felicidad que desprendías.

De una forma totalmente inesperada, el jueves no vi tu coche, ni tu bolsa de deporte y Esteban me comentó que un infarto se te había llevado para siempre.

Es muy difícil expresar la pena que sentimos tus compañeros, desde Martí y Santi Fontseca pasando por Carles y Josep María Jornet, Ricardo Serbeto, Jaume Dalmau, Josep Sureda y familia, Ignasi Taló, Rubén, Cinto Roqueta, Manel, Vicente, Anty y tantos otros.

Esta persona tan especial, residente en Teiá, con pelo canoso a lo George Clooney nunca pasó desapercibida, a pesar de su discreción.

Te añoraremos también en las tertulias post-comida o post-cena, añoraremos ese optimismo y positivismo incrustado en tu ADN.

Eras un señor con mucha clase.

Querido Carlos, el otro día te dije "fins dijous" y tu me contestaste "adeu Richi".

No me esperaba un adiós tan duro y tampoco había conducido nunca por el túnel de la Rovira con los ojos llenos de lágrimas.

Gracias por tantos años disfrutando de tu compañía.

Un abrazo muy fuerte a tu familia.










martes, 10 de octubre de 2017

El cielo se traslada a Australia.




Cuando un amigo/a se marcha a otra ciudad sientes una gran tristeza, pero si se va a las antípodas el sentimiento es más profundo.

Tiene el apodo de "sky" porque es un cielo de persona. Solidaria, apasionada, sincera, intensa, curiosa, con la ingenuidad propia de su juventud.

Apareció en nuestras vidas para colaborar con implicados y desde entonces hemos vivido grandes momentos en rodajes, en la uni, en el Hola Nepal, en Sitges y en esa cafetería que tanto le gusta de la calle Guillem Tell.

Sky dice siempre lo que piensa, tiene unas ganas locas de aprender y de mejorar.

Es ordenada, meticulosa y detallista.

Tiene una larga melena oscura y unos fascinantes ojos inmensos.

Es una amiga que nunca falla, sabe estar a tu lado, comprometerse y dar la cara.

Echaremos mucho de menos su expresión "oh que bueno, que bueno", sus deseos de fotografiarlo casi todo, su sonrisa tan suya, sus anillos y pulseras, su casi nulo consumo de alcohol, sus despistes, su interés por lo esotérico, su ternura, su perfume, sus botines y, muy especialmente, lo pedazo de persona que es, tan buena, tan íntegra, con un corazón tan grande y transparente como el mar de la foto.

Estamos deseando ver su versión mejorada cuando vuelva.

Mientras tanto, lloraremos su ausencia. Y mucho.

Porque la queremos un montón.

Mucha suerte en esta experiencia tan especial.

A partir de ahora nos faltará un trocito de cielo.




Con amor, Richard, Gara, Marta, Manolo and co.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Black Magic.


                                            Foto: Laura Viader



Escapada de un comic de Frank Miller, camiseta, pantalones y calzado negro, intenta pasar desapercibida sin conseguirlo casi nunca.

Las galletas, los bocadillos de jamón y los helados son su perdición, los grupos de rock progresivo son su devoción. Sus amores tienen forma de gata.

Silenciosa y habladora, cercana y distante, atrevida y temerosa, divertida y reservada.

Esta licenciada en historia, de corazón noble, es una caja de sorpresas, un universo por descubrir, un lugar mágico que ni ella misma conoce.

Camina deprisa, prefiere dar forma a su mirada interior, viviría sin dudar en Suecia y sería la mejor socia del batería Mike Portnoy.

Inquieta, intensa, impulsiva, dibujante a ratos, pasional, tierna y comprometida, necesita saber que puede ir a su aire en cualquier momento, que los planes son a corto plazo y que el ritmo mejor que no lo marquen otros/as.

Melena larga, cara de sueño, inconformista, nada tópica ni mucho menos standard, tolerante y dialogante, es para muchos un bicho raro, un ser extraño.

Para mi es Black Magic, una persona auténtica, tal vez incomprendida, que merece dar rienda suelta a sus sueños, caminar entre las nubes y hacer que el mundo sea un poco mejor.



jueves, 24 de agosto de 2017

Velas rojas.


En mi ciudad hay cultura, historia, música y diversidad, mar, cielo, mercados y avenidas.

En mi ciudad hay tolerancia, pasión, rincones, esencias y sabores.

En mi ciudad hay turistas, conversaciones, bares, locales y sensaciones.


En mi ciudad hay velas rojas.


En mi ciudad hay taxis amarillos, barrios que parecen tabletas de chocolate, muchas motos, muchos colores, convivencia, playas y un tranvía de 100 años.

En mi ciudad se encuentran Gaudí y Miró, Messi y Eduardo Mendoza, Serrat y Caballé, Las Ramblas y el barrio gótico, El Tibidabo y Montjuich.


En mi ciudad hay velas rojas.


En mi ciudad hay lugares entrañables, barrios que parecen pueblos, paseos, avenidas y pasajes, gente de todas partes, sueños, fantasías e ilusiones, homeless que duermen al raso, indiferencia y conciencia, inoperancia y paciencia.


En mi ciudad hay velas rojas.

Las velas rojas de las lágrimas.

Las velas rojas contra el fanatismo.

Las velas rojas de la alegría truncada.

Las velas rojas del adiós inesperado.

Las velas rojas para decir "no tenim por".