jueves, 22 de junio de 2017

Encuentros en la tercera fase.




No es muy habitual que cada día tengas la ocasión de conversar con las mismas personas. Y no estoy hablando de una clase o un seminario, sino de un espacio donde puedes hablar sobre un tema con libertad y espontaneidad.

La química que se genera con Sonia, Merche, Mónica, Laura, Bego o Santiago da lugar a muchos pensamientos y reflexiones, a la vez que aparecen dudas, miedos, inseguridades, contradicciones o frustraciones.

La labor de los monitores Sara, Pablo, Sandra o "la Ribas" es estupenda. Son un equipo profesional, entregado, empático y cercano, saben crear un ambiente de complicidad, una atmósfera cómoda, un lugar para que fluya el positivismo.

Son faros en la oscuridad para que puedas encontrar el camino.

Son estrellas en la noche para que no te pierdas.

Admiro a cada uno de mis compañeros, su capacidad de lucha, su rebelión contra las circunstancias.

Admiro su sinceridad, su corazón en busca de tiritas, su valor y su mirada.

A veces adquieren un aspecto de volcán, sabio, folclórica, misteriosa, alternativa o discreta.

A veces concretan y a veces se dispersan.

A veces ríen y a veces lloran.

A veces vamos juntos a desayunar.

Son muy especiales en el buen sentido de la palabra.

No nos conocíamos previamente. Simplemente, nos ha unido el universo.

Afortunadamente.

Muchas gracias a todo el equipo que nos abrió las puertas de par en par.

A veces necesitas luz y no siempre puede venir del espacio.




No hay comentarios:

Publicar un comentario